Nuestro Coro Pro-Música en octubre del 2008 realizó una gira por el continente europeo, comenzando el 1º de octubre y terminando el 20 del mismo mes, luego de más de dos años de preparación, con un repertorio de 21 obras. El repertorio constaba de algunas obras de música sacra oriental, del Hno. Capuchino Alberto González, de particular belleza, varias obras del folclore de nuestro lugar “Olimareño", especialmente del maestro Ruben Lena, otras de música oriental y latinoamericana, mas algún negro spiritual y algunas canciones europeas, en alemán y en francés.
Partimos desde Treinta y Tres en un bus desde enfrente a nuestro local de ensayos, la Escuela Nº 1 hacia el aeropuerto de Carrasco, para abordar al vuelo hacia Madrid y posterior conexión a Barcelona. A la llegada al gigantesco aeropuerto de Barcelona nos estaban esperando los chicos de la organización del festival Corearte Barcelona, uno de los eventos donde íbamos a actuar mas adelante en la gira. Con los coches de los anfitriones y el de algún amigo que nos fue a recibir, partimos al lejano lugar dentro de la ciudad a buscar las seis camionetas y el coche Renault Megane que iban a ser la caravana del coro Pro-Música por los próximos cinco mil kilómetros.
La llegada a Cambrils, un precioso pueblo de Cataluña a orillas del mar Mediterráneo -donde sería nuestra primera intervención como coro, invitados por el coro de la Verge del Camí-, fue a un restaurante frente a la preciosa L’ Ermita de la Verge del Camí (Virgen del Camino en catalán), lo que fue un alivio para el cansancio y el hambre de todos. Después llegamos a una maravillosa rambla de Cambrils con un mar de un azul increíble, puerto, yates, barquitos de pesca y un centro comercial muy elegante, donde nos instalarnos en cabañas en el camping de Cambrils.
El primero de una serie de maravillosos paseos que nos brindaron los muchachos del coro anfitrión, fue la visita a la ciudad de Tarragona, capital de una de las provincias de Cataluña, la que posee un fuerte romano del Siglo I DC al que nos acompañó una guía experta, mostrándonos el lugar y relatándonos la historia. Vimos la pista del circo romano y el anfiteatro en ruinas, pero bien conservado e iluminado, al borde del mar Mediterráneo. Al día siguiente visitamos nada menos que la Alcaldía de Cambrils, donde fuimos recibidos por el Alcalde, con el regalo de una réplica de los gigantes que protegen a Cambrils. Luego visitamos la ciudad de Reus, cercana, recorriendo la ciudad vieja de calles angostas, sin veredas, y escabulléndonos dentro de la Catedral del Siglo XV improvisamos, casi en secreto nuestra primera canción en Europa: el Jesu Dulcis Memoria del Hno. uruguayo Alberto González.
El último día de Cambrils, sábado, recorrimos en un trencito por las calles de la ciudad, la rambla, la villa romana de La Llosa, el Molino de las Tres Eras y el Mercado Agrícola, antiguo molino de aceite de oliva. Toda Cataluña está tapizada de olivares y se puede caminar por las veredas pisando aceitunas.
En la noche final hicimos el concierto en la Cripta de L’ Ermita de la Verge del Camí, encantando a los catalanes con nuestra versión de “Tu nombre me sabe a hierba”.
Al día siguiente, la subida a los Pirineos, rumbo a Andorra, entrando y saliendo de largos túneles de montaña. El principado de Andorra, como de cuento de hadas, con sus casas de techos negros de pizarrra, de dos o más aguas, enclavadas entre las laderas de los cerros muy empinados; todo decorado con flores y plantas que cuelgan de los balcones. En la tarde de la llegada, junto con la misa del domingo tuvimos el concierto en una antigua y bonita Iglesia principal de Andorra. El día siguiente del concierto fue de paseo y compras por el principado y principalmente la capital. El martes de mañana arrancamos hacia Francia, con destino a Avignon y elegimos el camino panorámico, que además no tiene peajes, en general caros para nuestras posibilidades. Bajamos la cordillera de los Pirineos, con curvas y paisajes increíbles. Nuestro camino fue desviado por aludes que cortaban la carretera y estuvimos muchas horas vagabundeando por la Provence francesa. Llegamos a Avignon –con la camioneta de Osvaldo perdida- de noche y al día siguiente, con lluvia y bastante frío recorrimos la ciudad vieja y el Palacio de los Papas, un impresionante castillo del Siglo XIV. De ahí partimos hacia Estrasburgo, norte de Francia, quedándonos en Annes. Sacamos fotos del puente trunco de Avignon y partimos hacia Estrasburgo, norte de Francia. En la noche se perdió el coche de Carlos y cuando nos encontramos decidimos por lo tarde quedarnos en Annecy. A partir de ese momento creamos el pueblo imaginario de “je lerré” porque todos en algún momento le “erramos” al camino. Al levantarnos en Annecy nos encontramos en una hermosa ciudad que aunque no entramos en el centro nos encantó.
Partimos directamente hacia Frankfurt - Alemania, llegando a los Alpes suizos, parecido a los Pirineos, pero con pueblitos más prolijos y enjardinados aún. Bordeamos Lausana y Ginebra y pasamos por el lago Le mans; todo el entorno de prados verdes prolijísimos y en cada plantación de vid u otras se veía a lo lejos la vivienda de los propietarios, castillos y hermosas vistas nos deslumbraban a cada kilómetro recorrido. El viaje a Alemania a través de Suiza, fue fugaz porque teníamos que llegar a Frankfurt. Fuimos recibidos en Schwalbach por la mamá y hermanas de nuestra compañera Sigrid, a las 11 de la noche –nos esperaban a las siete de la tarde- quienes nos agasajaron con una espléndida cena, con mesas primorosamente arregladas. Fuimos alojados en diferentes casas de parientes y vecinos que nos trataron de maravilla.
En Frankfurt y en Schwalbach hicimos conciertos en la Iglesia Evangélica de la Paz. Visitamos el fuerte romano de las afueras de Frankfurt del Siglo I D.C., con un impresionante museo de útiles, armas y herramientas de esa época. Hicimos un recorrido por las riberas del río Rhin, con un impresionante despliegue de paisajes de otoño, castillos y palacios casi siempre coronando campos de viñedos en las laderas muy empinadas de los cerros cercanos al río.
Al terminar el último concierto en tierras alemanas nos despedimos de nuestros anfitriones y a poco más de las doce del día estábamos nuevamente en camino hacia la Provence francesa, un viaje de mil doscientos kilómetros que nos llevó casi veinte horas manejando, hasta que llegamos destruidos a Saint Maximine a dormir. A las 18 horas tuvimos un concierto en un precioso pueblito con seguramente un pasado medieval como todos los de esa región, con una maravillosa ciudad vieja, muy pintoresca. Roquevaire tiene en la iglesia de San Vicente un precioso órgano y el coro, “Les Voix d’lsa”, es de gente de nuestra edad, todos vestidos de blanco. Al día siguiente paseamos por Mónaco y Cannes, donde un grupo de perdidos pasaron toda la tarde frente al Casino Montecarlo sacando fotos, mientras los demás visitaron el palacio y los museos, especialmente el de Jackes Cousteau. Esa noche llegamos tarde –perdidos nuevamente- al concierto del pueblo Brignoles, junto al coro anfitrión, “Eclats de Voix”, donde tuvimos que cantar como estábamos, sin tiempo de cambiarnos. El jueves 15 partimos desde Saint Maximin hacia Barcelona para comenzar el festival Corearte de cinco días de duración, por lo que esta vez por autopista volvimos a cruzar los Pirineos, hacia el sur a encontrarnos con los organizadores del festival que nos iban a guiar hasta Santa Susana, un pueblo turístico a costas del Mediterráneo a unos cincuenta Kms. del centro de Barcelona.
La primera actividad del festival fue el concierto en la Abadía del Monasterio de Montserrat, junto con el coro de Aguaí, Brasil. Nos dividimos en grupos para conocer la basílica y su entorno. De tarde taller y ensayo en la Universidad con los demás coros participantes del festival.
Los días siguientes fueron de concierto en el Aula Magna de la Universidad, visita a la Catedral de la Sagrada Familia, a Montjuic, a Parc Güell, donde cantamos en la Sala de las Cien Columnas. Visitamos la ciudad de Girona, paseamos por la judería de la ciudad vieja y cruzamos por los famosos puentes sobre el río Ebro. De noche se hizo el concierto de clausura en el Auditorio AXA.
A la mañana siguiente nos llevaron a buscar otras camionetas y por la experiencia de seguirnos cuidadosamente en caravana, no nos perdimos nunca en el camino a la ciudad de Zaragoza. Al llegar, nos sorprendió la maravillosa basílica de la Virgen del Pilar y su plaza con esculturas muy bonitas, con la estatua del pintor Goya, referente de la ciudad. Al día siguiente nos fueron a buscar unas simpáticas señoras de la coral Zaragoza para llevarnos a conocer el palacio morisco de la Aljafería, construido durante la invasión árabe y posteriormente usado por la reina Isabel y el rey Fernando. Pasamos cerca de las ruinas romanas de la ciudad.
Almorzamos en la plaza frente a la basílica, para en la tarde dirigirnos como siempre caminando al Centro Cultural CAI, lugar del concierto, donde nos encontramos con la coral Zaragoza que nos recibió en su ciudad. Luego de la actuación nos reunimos en la sede del coro anfitrión, llegando a hacer una reunión muy divertida. Era justo la fecha en que nuestro Coro Pro-Música cumplía 20 años de su primera presentación en público y nos prepararon hasta ¡¡¡torta de cumpleaños!!! La vuelta al hotel caminando fue muy interesante en la madrugada por la vieja ciudad, con la guía de Paquita, una de nuestras simpáticas anfitrionas. A la mañana siguiente nos dirigimos nuevamente a Barcelona para devolver las camionetas y esperar el avión de regreso a nuestra querida Treinta y Tres. |